Sentirse cómoda
Ponerse
cómoda te ayuda a llegar fácilmente al perineo. Esto es especialmente cierto
cuando estás embarazada y estás haciendo el masaje tú misma. Estar en una
posición cómoda antes y durante el masaje es clave para relajar los músculos
perineales. Como estás en una posición cómoda, estás menos tensa, lo que relaja
los músculos.
Algunas
mujeres se sienten más cómodas recibiendo el masaje mientras están acostadas,
otras prefieren sentarse. También puedes intentar ponerte de pie y elevar un
pie sobre una silla durante el masaje. Elige la posición que te resulte más
cómoda.
Siente el estiramiento (aunque no debería doler)
A
medida que masajes el interior de la vagina, sentirás que la piel exterior de
esta se estira. Utiliza una presión suave mientras masajeas el perineo.
Concéntrate en los movimientos rítmicos de los dedos e inhala y exhala
profundamente para relajar y estirar los músculos. Es normal sentir una ligera
sensación de ardor durante los primeros intentos. Pero el masaje no debería ser
doloroso.
Usa agua tibia
Usar
agua tibia proporciona un masaje relajante. Esta ayuda a suavizar y aflojar los
músculos tensos. Puedes tomar un baño tibio durante o antes del masaje, o
aplicar una compresa tibia en el perineo durante 10 minutos antes del masaje.
Manos Limpias (relevante sólo para masaje tradicional)
El
objetivo es masajear el interior de la vagina, no la piel exterior, por lo que
es imprescindible tener las manos limpias. Córtate las uñas antes del masaje y
lávate bien las manos. Luego, pon aproximadamente una cucharadita de lubricante
en el pulgar y los dedos. Estarás lista para comenzar.
Si
está utilizando el masajeador perineal Perimom, lávalo bien con agua tibia y
jabón.
Consigue un espejo
Darte
un masaje perineal por primera vez puede parecer desalentador, pero hacerlo
frente al espejo ayuda porque puedes ver exactamente lo que estás haciendo.